domingo, 21 de noviembre de 2010

Un buen viaje, si señor.

Llegamos al hotel, aparentemente lujoso y con una de esas puertas giratorias que tantas ganas te dan de montarte cuando las ves por televisión. Tuvimos algún que otro problema con la reserva, pero nada comparado con lo que nos iba a pasar más tarde, entonces inimaginable.
Subimos en el ascensor después de analizar todo el complejo, y llegamos a la suite junior, justo al final del pasillo. No había jacuzzi en el baño, solo una bañera tan simple como la de mi casa. Esa fué la primera de muchas mentiras más. Más tarde bajemos al SPA, el cual estaba dotado de múltiples piscinas con "chorros" y otras "cosas" para "relajarte". La segunda mentira fué que debiámos usar gorro de baño, con el cual sinceramente pierdo mucho, y digo mentira porque en las fotos aparecia una "chica" con una larga melena en la que caían las cascadas de agua. Otra mentira, esa chica no existia, ni chica ni chico ni nada, solo un puñado de guiris que no bajaban de los 80 años.
Hasta ahí más o menos bien. Después de una larga cola para entrar en un jacuzzi habitado en ese momento por 40 personas, entramos sin vacilar. Estuvimos cociéndonos durante 1 hora aproximadamente, y digo cociéndonos, porque había una señora que no dejaba de repetir una y otra vez la semejanza de ese jacuzzi con un cocido madrileño, en el cual los garbanzos éramos los huéspedes de esa olla a presión.
Fué una buena noche, buena comida, buena bebida (agua), y otra mentira más.
Mentira tras mentira íbamos descubriendo como se aprovecharon de nuestra corta edad, ya que nos "clujían" cada vez que les daba la real gana.
Alquilamos un trio de bicicletas para acudir al pueblo vecino (Lopagán), en busca de algo de vida, y un poco de mar. Eso fué mágico, unas vistas y un paisaje realmente precioso. Creo que aparte del paseo en bici fué lo mejor que hicimos en todo el viaje. Volvimos por la noche y cenamos el doble por la mitad de dinero.
Llegamos al hotel. Es la hora de marcharse chicas, haced las maletas, bueno los maletones.
A la hora de salir, lo más gordo, la mentira más impresionante de todas... había problemas con la reserva y nos querían explotar trabajando en hotel por no poder pagarles de nuevo. Dos veces, querían cobrarnos, DOS! Bueno cuando llegó mi madre al lugar de los hechos, nos querían cobrar 3 veces..








Por lo demás, ha sido un buen viaje. Pero para la próxima, nos llevamos unos kits de supervivencia y acampamos junto al mar.

1 comentario:

  1. Entramos por la puerta grande y al irnos casi nos echan por la puerta de atrás. Hay que ver lo que hace el dinero..
    Por cierto, parezco un demonio obeso en esa foto.. jajaja
    te quiero nena.

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